Aprende a tu propio ritmo

Escrito por anapaulablog 31-03-2018 en educación. Comentarios (0)

Hace varios meses tuve la oportunidad de trabajar con Juan, un traductor y profesor de educación bilingüe. Juan es shipibo-konibo y cuando lo conocí, vivía en Lima.  Un día nos contó que cuando acabó sus estudios, fue a enseñar a una comunidad en la selva y notó que habían muchas cosas que no había aprendido cuando era niño, porque dejó su comunidad cuando era muy pequeño. Afortunadamente, tuvo una buena relación con sus alumnos, quienes le enseñaron, entre otras cosas, a pescar. Esta historia me pareció muy interesante, porque me hizo ver las formas tan diferentes en las que se pueden desarrollar las personas, incluso siendo de una misma comunidad. Los alumnos de Juan aprendieron a pescar cuando eran niños y él, al crecer en una ciudad, aprendió otras cosas, como a comunicarse con fluidez tanto en shipibo-konibo como en español.

Los investigadores en el desarrollo humano a lo largo de la vida, han destacado las variaciones individuales y culturales en lo que se considera exitoso o saludable (Baltes, 2006). Es decir, forma en la que Juan, sus alumnos y yo nos desarrollamos son diferentes porque somos personas distintas que crecimos en entornos distintos. Incluso dentro de una misma ciudad, las habilidades que uno aprende dependen mucho del contexto en el que vivimos: una niña de 8 años que debe trabajar todos los días después de ir al colegio no tendrá los mismos conocimientos que un niño de la misma edad que no tiene esas mismas responsabilidades. Y estas diferencias se harán aún más notables cuando entren a la universidad. Entonces, si las personas se desarrollan distinto dependiendo del contexto ¿por qué nos empeñamos tanto en intentar hacer que los niños y, en particular, los adolescentes cumplan metas específicas cuando llegan a determinada edad?

Veo el efecto de estas expectativas en los alumnos de primer ciclo a los que enseño. Creo que un problema grave es que no le damos a nuestros estudiantes suficiente tiempo para que aprendan lo que intentamos enseñarles. Si bien es cierto que es necesario saber conceptos básicos de Cálculo para poder ser un buen ingeniero o una buena ingeniera, no todos los estudiantes de primer ciclo vienen del mismo colegio, ni viven cerca a la universidad, ni tienen las mismas obligaciones en casa. A algunos de ellos les tomará más tiempo aprender a derivar a integrar mientras que otros podrán hacerlo más rápido.

Una consecuencia de presionar a los estudiantes a que terminen su carrera en 5 o 6 años, es que muchos de ellos no aprenderán realmente lo que se les enseña, y terminarán memorizando cómo resolver problemas “tipo” para poder pasar un curso. Sin embargo, a pesar de saber que no están aprendiendo al estudiar de esta forma, algunos estudiantes sólo quieren terminar su carrera y tener un título pronto, pues es lo que se espera de ellos. Pero ¿por qué? ¿no deberíamos enseñarles que está bien tomarse su tiempo para entender bien un concepto? ¿no es más importante aprender que simplemente aprobar un curso? ¿hay alguna diferencia importante entre terminar la carrera a los 22, 23 o 24 años?

En mi opinión, es mejor terminar el pregrado a los 24 años habiendo aprendido realmente que a los 22 con una idea difusa sobre los temas de los cursos que se aprobaron. Además, cuando uno está estudiando en la universidad o un instituto, no sólo aprende las materias que se le enseñan, sino también a comunicarse y relacionarse con sus pares, entre otras cosas. Asimismo, hay muchas habilidades y conocimientos que adquirimos de nuestros padres, abuelos, hermanos, amigos, maestros de idiomas o artes marciales, etc. Le damos mucha importancia al hecho de “tener un cartón” lo antes posible, y esto no nos permite disfrutar de la hermosa experiencia que es aprender ni darnos cuenta de cómo nos vamos desarrollando también en los otros ámbitos de nuestra vida. 

Creo que si mis alumnos fuesen más conscientes de que cada uno aprende a su propio ritmo, serían más felices y disfrutarían más de los cursos que llevan. Me gustaría que supiesen que no sólo crecemos cuando pasamos un curso, sino también cuando aprendemos algo fuera del contexto de la educación formal y esto puede suceder a cualquier edad. Como en el caso de Juan, podemos aprender a pescar incluso cuando somos adultos y debemos valorar cada una de estas experiencias.

Referencias:

Baltes, P. B., Lindenberger, U., & Staudinger, U. M. (2006). Life span theory in developmental psychology. John Wiley & Sons, Inc..